El amigo invisible paso a paso

El amigo invisible, uno de los protagonistas principales de la Navidad

El amigo invisible, uno de los protagonistas principales de la Navidad

La Navidad se acerca peligrosamente, las luces navideñas llevan ya un mes adornando las ciudades e instando a los ciudadanos a llevar a cabo sus compras, los villancicos empiezan a llenar nuestros oídos y los mantecaos y turrones, nuestras mesas. En estas fechas tan señaladas, todos nos sentimos más generosos y nace en nosotros la necesidad de dar y recibir regalos. Es en este contexto en el que se lleva a cabo la que ocupará mi segunda entrada referente a las ‘Convenciones absurdas’: el amigo invisible.

Amigo secreto en Portugal, Chris Kindle o Secret Santa en Irlanda… esta tradición navideña no es exclusiva de España, pero no por ello deja de ser absurda.

Esta tradición tiene lugar entre amigos, familiares o compañeros de trabajo. Al acercarse la Navidad, por algún extraño motivo, alguien siempre propone ‘hacer el amigo invisible’ (pongamos que aprovechando una ‘cena de Navidad’ que se está fraguando).

Al principio, no es que la idea se abrace con demasiado entusiasmo, pero basta con que una segunda persona secunde la moción para que cada individuo sienta una especie de presión por parte del grupo. Por no parecer antipático, por no quedarse con cara de tontos mientras los otros se reparten regalos… al final, todos acceden a formar parte de esta absurda tradición.

Es en ese momento cuando el ritual comienza, cuando la persona que ha comprometido al grupo empieza a recortar, con ilusión, papelitos con el nombre de todos los compañeros escritos. El sorteo de nombres es uno de los dos momentos emocionantes del amigo invisible. Todos cruzan los dedos deseando que les toque regalar a Fulanito (para quien ya saben cuál es el regalo ideal), que no les toque Menganito (a quien no les apetece nada tener que regalarle) y que, sobretodo, a nadie le vuelva a tocar un papelito con su propio nombre.

Es después del sorteo de nombres y de la advertencia de alguien (“No se vale decir quién nos ha tocado”) cuando comienza oficialmente el mercado negro de nombres. Cuando te ha tocado Menganito, vas a la persona que sabes que tiene más afinidad con él e intentas hacer un trueque. Si sale bien, podrás regalar a Fulanito o a otra persona que por lo menos no te produce urticaria, como Menganito. Si la otra persona no accede, tú le has tocado a esa persona o esa persona es poseedora de un papelito con el nombre de su Fulanito particular. No falla.

Después del trueque de nombres (y quizás después también de pedir consejo a los otros) te diriges al centro comercial sin saber aún qué se puede ajustar al tope presupuestario que, gracias a Dios, alguien ha propuesto fijar (que somos tan tontos como para hacer el amigo invisible, pero no tanto como para dejarnos todo el presupuesto navideño en ello). Pulseras, libros, objetos decorativos y todo tipo de chorradas se te cruzan por la mente y pasan por tus manos en tu búsqueda del regalo perfecto (o lo que es lo mismo, el regalo menos malo que puedes comprar por menos de 10 o 15 euros). Esta búsqueda tiene lugar normalmente en el último momento, entre maldiciones (“¡A quién se le ocurre hacer el amigo invisible!”), para darle más emoción.

El segundo y último momento emocionante, es el de la entrega de regalos, cuando descubres quién te regala (y ves si tus cábalas iban bien encaminadas) y qué chorrada te ha regalado (¿Verdad que ahora no te parece tan buena idea ese límite presupuestario tan bajo?).

Al final, una vez tienes en tus manos un regalo que te gusta tan poco o menos que el que tú has regalado (y de poner tu mejor cara de póker), te sientes feliz de que todo haya acabado y sólo deseas que el año que viene nadie vuelva a tener la idea de hacer el amigo invisible, que para intercambiar chorradas con los amigos ya te puedes comprar tú lo que tu quieras (y sin tope presupuestario).

Anuncios

Etiquetas: , ,

5 responses to “El amigo invisible paso a paso”

  1. Mustang_Sally says :

    Ja,ja,ja. Me has descubierto cosas sobre el temible amigo invisible que no conocía. Lo de intentar cambiar los papelitos, ja,ja,ja, yo siempre me he tenido que aguantar con quien me tocaba (normalmente un primo idiota o una compañera de trabajo maruja) A mi me han regalado auténticas atrocidades.

  2. Uol Free says :

    ¡Pues yo me he beneficiado a veces de lo que le ha tocado a otro, jejeje!
    Lo cuento en la entrada sobre las putas cenas de empresa de navidad (http://programademanolibre.blogspot.com.es/2012/12/putas-cenas-de-empresa-de-navidad.html )

    Pero sí, es cierto que hay mucho mangoneo con eso. Pero a ver, si es un regalo chorra de amigo invisible, ya sabemos que es un regalo chorra, verbigratia, al pupas un botiquín con tiritas de los chinos dibujadas; al hipocondríaco un pack para urgencias con pastillas de caramelo; a la monjil un neceser con condones de sabores. A la que se cree elegante y es hortera unos chichos de la feria y pulseras de latón; al melómano, la colección de éxitos de Camela, etc etc. Lo que no se puede es tratar de hacer un regalo adecuado, fino y barato, No, no es ésa la función; si acaso, eso en la familia.

    Un saludo!

Responder a Juan S. Rios Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: