“No”, una historia de política y publicidad en Chile

Hacía tiempo que no iba al cine, acostumbrado como estaba hasta hace poco a no gael garcia bernalarrasar con los estantes de HMV (el gigante británico de venta de discos, películas y videojuegos que recientemente pasó a mejor vida) y, más recientemente, a devorar Netflix en casa.

La cuestión es que el viernes volví a ir al cine como a mí me gusta, sin tener ni idea de lo que va la película. El título, “No”, y el actor principal, Gael García Bernal (al que ya conocía de “Amores perros” o “Diarios de motocicleta”), eran lo único que conocía de la película.

“No” es una película chilena, la cual ostenta el honor de ser la primera película de este país en llegar a presentarse a los Oscar como mejor película extranjera. En ella se nos explica un momento crucial de la historia de Chile, el del “plebiscito del 1988”, en el que los chilenos tenían que decidir en un referéndum si querían continuar ocho años más con Pinochet o, por el contrario, decidían cambiar el régimen totalitario por una democracia, como solían tener hasta el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

Gael García Bernal interpreta a René Saavedra, hijo de un exiliado a México que, al volver a Chile, trabaja en una agencia publicitaria. Aunque al principio es reticente, termina trabajando de lleno en la campaña por el “No (a continuar con Pinochet)”, a pesar de las escasas expectativas de éxito de la campaña y del elevado riesgo que suponía enfrentarse al régimen de Pinochet, incluso dentro de la legalidad que suponía el referéndum, auspiciado y supervisado por observadores internacionales.

Trabajar en la “campaña del No” suponía trabajar en retransmitir durante quince minutos diarios en televisión para convencer a la audiencia frente a los quince minutos dedicados a la “campaña del Sí”… y las 23 horas y media restantes del día, ya que la televisión estaba completamente bajo el poder (obviamente) del dictador. Había que ser muy certeros con la campaña publicitaria, y a la luz del resultado del plebiscito se ve que lo fueron de sobras.

Con “No” pasa un poco como con TItanic: antes de entrar a ver la película ya sabemos cómo va a terminar. Pinochet no se estrelló con un iceberg ni se partió en dos como el barco, pero sí que vio como, contra todo pronóstico, su dictadura se hundía.

“No” no es un documental sobre la historia de Chile ni una película sobre publicidad, si no ambas cosas a la vez. Pero no es sólo esto. “No” es, sobre todo, la historia de cómo un grupo de personas contribuyó de manera decisiva, gracias a una campaña inteligente y, sobre todo, al trabajo en equipo, a un cambio tan necesario como inesperado en la historia de Chile.

Como no soy muy amigo de los trailers, prefiero tomar prestado de Youtube el principal video original de la campaña del “No”, el que contribuyó a que se cumpliera la profecía que hizo Salvador Allende muy poco antes de morir a manos de los militares de Pinochet, según la cual, “mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

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